¿Por qué no me funciona a mí?
Tal vez sea una pregunta que te has hecho mil veces y con pucheros.
Y voy a fastidiarte con esto pero es que me encanta que ya hayas intentado todo y solo hayas tenido resultados temporales, porque posiblemente sepas más que yo de dietas y me ahorres teoría.
Lo primero que tienes que saber es que si las dietas funcionaran, todos seríamos esbeltos y acorde a los estándares actuales impuestos por nuestra sociedad materialista. Pero lamentablemente la ciencia después de haber avanzado años luz nos sigue confirmando que lo único que funciona es tener un estilo de vida saludable que responda a tus necesidades individuales.
TODAS las dietas tienen un factor común: el déficit calórico.
Es decir, la dieta cetogénica, ayuno intermitente, la paleolítica, la de la piña, la del atún comparten un número determinado de calorías, por ejemplo, si tu al día necesitas comer 1800 calorías pero quieres perder peso, entonces debes consumir 1300 y las puedes dividir así:
En dieta cetogénica: 50% proteína + 50% grasas
En ayuno intermitente: 1300 calorías ingeridas en 12, 8 ó 4 horas
En dieta Paleo: 70% proteína + 20% grasas + 10% frutas y verduras
En dieta de la piña: 1300 calorías en piña.
En conclusión el orden de los factores no altera el producto. Siendo el producto final la pérdida de peso.
El otro factor común entre las dietas que seguramente ya experimentaste es el rebote en báscula unas semanas después de haber ”perdido mucho peso”.
Hay dos problemas gigantes como resultado de las dietas:
- Que todavía creemos que porque a otro le funcionó a mi me tiene que funcionar y por eso aprendimos a convivir con la sensación de fracaso porque mi cuerpo no es igual que el de la persona que si le funciona.
- Imagina que tienes una infección acompañada de síntomas como dolor de garganta, cabeza, dolor en los huesos, entonces el médico te receta un antibiótico durante 8 días. Inicias el tratamiento y te das cuenta que al tercer día los síntomas persisten, entonces cambias de antibiótico y no mejoras, entonces ensayas con otro y así repetidamente. Pues bien, lo único que pasó es que generaste resistencia a 3 antibióticos y no curaste la infección, solo la agravaste. Así pasa con las dietas, entre más intentes, más tu cuerpo se va a resistir a ayudarte.
No hay una receta mágica pero sí secreta y la tienes tú.
A lo largo de mi corta experiencia, he podido salir del contexto profesional para entender humanamente porque una persona alcanza sus objetivos más rápido que otra, aún haciendo lo correcto desde la ciencia y te lo resumiré en los siguientes pasos:
- Trae a tu memoria el día en el que dijiste “este cuerpo no me gusta, voy a empezar una dieta”. Esto, porque construir la historia te lleva al punto de partida; donde, con quién, por qué y qué es lo que busco. Esto puede revolcar, doler, incomodar porque tiene que ver con tu pasado y muy seguramente con tu infancia. Pero esto, marca tu punto de partida.
- Estás segur@ de tus propósitos? Sabías que los propósitos no tienen meta final? porque mira:
si una persona quiere bajar de peso “porque el día que yo baje de peso sería feliz”, esa persona no quiere bajar de peso, esa persona quiere ser feliz.
O porque ”el día que yo sea flac@ voy a ir a este lugar y me voy a poner esta pinta”, entonces esa persona no quiere ser flac@, esa persona quiere es encajar.
Encuentra lo que realmente quieres lograr y esto delimitará el mapa, recuerda que si sigues el mapa vas a encontrarte curvas, huecos, fallas, rectas, pero el mapa te llevará al lugar en que siempre volverás a ser feliz. - Recuerda que tu cuerpo es una huella dactilar, que le funciona solo lo que es necesario para él, no para ningún otro. Por eso la cantidad de macronutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos) y micronutrientes (vitaminas y minerales) está determinado según tus antecedentes familiares y personales, tipo de trabajo, actividad física, tipo y tiempo de entrenamiento, etc. Si te sientes muy perdido en esto, busca ayuda profesional.
- Tu alimentación debe incluir: Lácteos, sustitutos, carnes, cereales, verduras, frutas, grasas, es decir todos los grupos de alimentos sin excepción.
- Y por favor, no te culpes. La culpa engorda más que cualquier alimento. La culpa te genera un estado de estrés que hormonalmente te puede afectar aún más la composición corporal. Entonces: me lo comí, se me olvidó y mañana retomo mi rutina.
Todos estos pasos, los tienes tu primero que tu guía profesional y por eso la receta tal vez si la tengas intuitivamente tú.
Espero que esto te haya desilusionado más para que por favor, renuncies a las dietas y te abras a un mundo experiencial donde comer, entrenar, dormir bien, practicar hobbies y organizar la vida sean el combustible para arrancar a seguir tu mapa.
Y por último recuerda que mirarte al espejo y detestarte, hace más daño que tomarse una Coca Cola.
Con cariño, Xime.